Se han cumplido 2 años desde que comencé a hacer esto. Ha pasado mucho tiempo en realidad, y muchas cosas han cambiado. He pasado por muchas fases, he aprendido muchas cosas. Mi peso continúa fluctuando entre el extremo alto y medio de un bmi saludable. Paso por periodos de tiempo en los que como sin parar y subo mucho de peso, y otros en los que paso semanas sin comer, y bajo bastante de nuevo. De esa forma, mantengo un peso que a ojos de los demás no levanta ninguna sospecha. Pero yo siempre estoy pasándola al menos un poco mal, si se me permite decir eso. Hace ya 2 meses y medio comenzó la cuarentena por la pandemia, y desde entonces mis problemas con la comida se han intensificado terriblemente. Marzo y abril fueron un infierno de constante hambre, insomnio y miedo, mientras que todo mayo estuvo lleno de atracones, comidas de miles de calorías, culpa y sesiones de purga hasta 4 veces al día, sin mencionar la inevitable subida de peso. Desarrollé el hábito rep...
Se supone que los desordenes alimenticios arruinan tu vida, y podría cualquier día decir que mi vida es miserable por lo mucho que la comida importa en mi vida, y aunque no estaría mintiendo tampoco estaría diciendo toda la verdad. Lo cierto es que mi vida ya era miserable desde mucho tiempo antes de siquiera comenzar a preocuparme por mi peso, de hecho, creo que lo horrible que era mi existencia permitió que esto llegara a ocurrir. ¿Sabes? No hay nada en mi vida que pueda controlar. Todo está fuera de mi control, todo sobre mí es manejado por mis padres o por gente que no conozco, y por mucho que me esfuerce nada de lo que hago parece realmente tener resultados. Pero, ¿sabes qué puedo controlar y de lo cual sí puedo obtener resultados? Así es, mi cuerpo. Una vez escribí algo así en mi blog: "Sí, mi vida es horrible pero al menos estoy bajando de peso". Así todo este desastre cobra mucho sentido. Soy lo suficientemente inteligente como para darme cuenta de lo que estoy hac...
Hace varios años fui al cine y me dieron dos cubetas para palomitas junto con los boletos, aunque eran de Cars y realmente feas decidí quedármelas. Una de ellas está llena con objetos varios que no uso, la otra está vacía, guardada en mi ropero. Una noche bajé a cenar, planeaba tomar solamente un café, pero toda mi familia estaba cenando y acabé dándome un pequeño atracón: comí mucho pan, café, leche, queso y quién sabe qué otras cosas. La única razón por la que me permití hacer eso fue que creía que tendría la oportunidad de vomitar en algún lado, y tenía en mente la cubeta que está metida en mi ropero. En esa época aún no sabía provocarme el vómito, se me hacía muy complicado siquiera darme náuseas porque no metía mis dedos lo suficientemente profundo por miedo a hacerme daño. Esa noche estuve intentando vomitar por un par de minutos, mis ojos estaban llorando mucho y la cubeta estaba llenándose de saliva, pero nada de comida salía. Me di cuenta de que no podría y lo dejé, pero me...
Comentarios
Publicar un comentario