Se han cumplido 2 años desde que comencé a hacer esto. Ha pasado mucho tiempo en realidad, y muchas cosas han cambiado. He pasado por muchas fases, he aprendido muchas cosas. Mi peso continúa fluctuando entre el extremo alto y medio de un bmi saludable. Paso por periodos de tiempo en los que como sin parar y subo mucho de peso, y otros en los que paso semanas sin comer, y bajo bastante de nuevo. De esa forma, mantengo un peso que a ojos de los demás no levanta ninguna sospecha. Pero yo siempre estoy pasándola al menos un poco mal, si se me permite decir eso. Hace ya 2 meses y medio comenzó la cuarentena por la pandemia, y desde entonces mis problemas con la comida se han intensificado terriblemente. Marzo y abril fueron un infierno de constante hambre, insomnio y miedo, mientras que todo mayo estuvo lleno de atracones, comidas de miles de calorías, culpa y sesiones de purga hasta 4 veces al día, sin mencionar la inevitable subida de peso. Desarrollé el hábito rep...
Hace varios años fui al cine y me dieron dos cubetas para palomitas junto con los boletos, aunque eran de Cars y realmente feas decidí quedármelas. Una de ellas está llena con objetos varios que no uso, la otra está vacía, guardada en mi ropero. Una noche bajé a cenar, planeaba tomar solamente un café, pero toda mi familia estaba cenando y acabé dándome un pequeño atracón: comí mucho pan, café, leche, queso y quién sabe qué otras cosas. La única razón por la que me permití hacer eso fue que creía que tendría la oportunidad de vomitar en algún lado, y tenía en mente la cubeta que está metida en mi ropero. En esa época aún no sabía provocarme el vómito, se me hacía muy complicado siquiera darme náuseas porque no metía mis dedos lo suficientemente profundo por miedo a hacerme daño. Esa noche estuve intentando vomitar por un par de minutos, mis ojos estaban llorando mucho y la cubeta estaba llenándose de saliva, pero nada de comida salía. Me di cuenta de que no podría y lo dejé, pero me...
Esta fue la primera vez que conseguí vomitar con relativa facilidad y bastante silenciosamente. Cuando comencé a restringir calorías en noviembre comencé a guardar en un cajón todas las cosas que no se podían descomponer en poco tiempo, como cajas de leche y jugo cerradas, barritas, galletas, etc. No eran para comerlas más tarde, tan sólo las estaba ocultando para que pareciera que las había comido y pretendía deshacerme de ellas en algún momento, o bien, comerlo todo cuando finalmente llegara a mi meta de peso. Esa noche había comido un pedazo de pan, y cuando subí al cuarto de arriba pensé inmediatamente en una caja de leche de chocolate que había guardado hacía unos meses. La saqué y la bebí rápidamente. Luego me paré y saqué la cubeta de mi ropero, metí cuatro dedos en mi garganta y comencé a toquetear todo cuanto podía, hasta que salió la leche y una parte del pan que había comida. Como no estuvo casi nada de tiempo en mi estómago, no olía tan mal. Me limpié las manos con papel...
Comentarios
Publicar un comentario