Cómo arruina mi vida
Cada día festivo, cada fin de semana, cada obsequio inesperado, se convierte en un problema.
Tengo que planearlo todo, siempre, si voy a comer el domingo tendría que ayunar el sábado. Pero, ¿Y si no me avisan a tiempo?
No quiero ir, pero no puedo no ir. Y si no voy me asustaré de mí misma al notar las cosas que hago con tal de no correr riesgos. Lo estoy haciendo ahora, y lo hago frecuentemente. Es horrible vivir así, evitando algo que todos adoran tanto, todo parece girar alrededor de la comida, es casi como si a nadie se le ocurriera nada más que hacer aparte de salir a comer, todo involucra comida, siempre. Por eso prefiero no salir nunca, pero también me arrepiento de eso, porque le estoy regalando mi juventud a un miedo tan estúpido e irracional como este.
Y cuando me quedo sola, a pesar de no quererlo, siempre acabo comiendo y vomitando. Es casi como si me obligaran a hacerlo. Pasé al lado del cereal, ví que había plátano y me lo serví, seguido de un café, seguido de mi sesión de purga.
Hace unos días me despertó un horrible dolor de estómago, y desde entonces he estado mal del estómago. Y no es una enfermedad, yo me lo causé, y todas las noches lo vuelvo a causar, y es aterrador, porque funciona, y me gusta.
En la madrugada después de tomar litro y medio de agua e ir al baño 7 veces me acosté a dormir finalmente, y mi estómago comenzó a rugir. Y me emocioné, porque si mi estómago ruge quiere decir que estoy vacía, y limpia. En cambio cuando como me siento como una traidora, me siento pesada y sucia.
Cuando termino de comer voy al baño, me peino, me lavo la cara y los dientes y prometo no volver a comer hasta el día siguiente, porque solo así me siento limpia.
No quiero comer, no vale la pena. Antes de comer cualquier cosa tengo que preguntarme mil veces sí realmente creo que lo vale, "¿Es esto lo suficientemente delicioso como para merecer lo que viene después?"
Tengo que contar la cantidad de veces que mastico, tengo que estar limpia cuando como, tengo que arreglar la mesa antes de sentarme a comer, tengo que esconder el pan en la noche para evitar siquiera tener que verlo, tengo que hacer 100 sentadillas antes del almuerzo, tengo que tomar dos vasos de agua antes de cualquier comida, tengo que contar todo lo que hay en el plato, tengo que pesarme exactamente el segundo en el que me levanto, tengo que pesarme después de ir al baño, no puedo servirme en un plato porque eso hace obvio que estoy comiendo algo, no quiero que sepan que estoy comiendo, pero tampoco quiero que crean que no como. Y si algo sale mal, todo el día está arruinado, soy un fracaso y no sirvo para nada, ni siquiera para algo tan fácil, todo lo malo que me pasa es porque no tengo fuerza suficiente, porque no hago lo necesario para lograr lo que quiero. Estoy gorda y es mi culpa.
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