Chocolate

El otro día, en un día de ayuno bastante bien logrado, bajé al baño mientras mi familia cenaba. Inconscientemente me senté y pensé que nada me apetecía más que una taza de leche con chocolate.
Mientras la tomaba me di cuenta de lo que estaba haciendo e inmediatamente la solté y la guardé en la parte de atrás de mi refrigerador. No la boté por pena y porque en realidad sí quería tomarla, quizás dentro de unos días, o como la única comida de mañana, porque la leche chocolatada tiene muchísimas calorías.
La dejé y me fui, pero durante esas horas no dejé de pensar en ello, realmente me molestaba haberla preparado en primer lugar, y también quería ir y tomarme el resto. Finalmente me rendí y bajé por ello, me lo tomé en segundos e incluso me atreví a comer también algunas cosas más, y cuando terminé me negué por completo a irme a dormir así, tan solo no lo podía dejar así.
Fui al baño y lo vomité con mucha dificultad, y me asustaba pensar que al ser líquido quizás ya lo había digerido. No sé por qué pasó esto, pero mis piernas no dejaban de temblar, era como si hubiera hecho mucho ejercicio.
Estuve paranoica todo ese tiempo de que apestara a vómito.
Ahora también el chocolate está terminantemente prohibido.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las cubetas y las bolsas

En una cubeta

La cubeta de nuevo