En una caja
En una ocasión me llevé un pedazo de rosca bastante grande a mi cuarto, ni siquiera lo disfruté tanto, porque sabía que después tendría que vomitarlo, y hacerlo en el baño no era una opción. Pensé inmediatamente en una caja pequeña que tengo en el cuarto.
Puse una bolsa adentro de la caja y comencé a tocar mi garganta para provocarme. Estuve así bastantes tiempo, y estando parada de esa forma era mucho más complicado, además de que la caja era demasiado pequeña y tenía que tener cuidado de que no saliera fuera de ella. Y no salió, por suerte.
Me sorprendió que estuviera así de caliente, y que hubiera pasado tan poco tiempo en mi estómago que aún tenía el mismo aspecto que cuando lo mastiqué, incluso el olor no era tan diferente.
Cerré la bolsa y la puse dentro de otra bolsa, la cual envolví en un periódico y metí en mi bote de basura, en donde se quedó por 2 semanas más.
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