Inspiración
Qué raros han estado siendo los últimos días, desde que accidentalmente revelé este pequeño secreto.
Se me hizo tan extraña esa reacción, nunca pensé que a alguien pudiera impresionarle tanto esta situación, ¿es en verdad tan difícil de asimilar? Sorprendentemente, para mí no lo es tanto. Yo no sé cómo reaccionaría si alguien me contara algo así, quizás me daría algo de lástima pero bueno, no hay nada que se pueda hacer.
Apagó la televisión y me pidió que repitiera lo que acababa de decir. Yo me negué y le dije que era una broma, que nunca haría algo así, pero me respondió que sabía que no era broma. Acabé diciéndole todo.
Y se quedó ahí con esa expresión que tanto me llamó la atención, por lo inesperada que era.
Ciertamente no puede ayudarme, nadie puede hacerlo, pero no creo que sea para tanto. Hablo en serio cuando digo que en este punto ya no me parece que nada sea para tanto, pero esta persona no opina lo mismo.
Me preguntó por qué lo hago y yo no sabía que responder, porque sinceramente no tengo la menor idea. ¿Es por mi peso? ¿Realmente se trata de mi apariencia? Yo no lo creo, porque a mí no me importa mi apariencia, nunca me ha importado. ¿Y entonces qué es?
Yo suelo pensar que es una especie de castigo, un constante reto y una manera de auto-lesión. ¿Tiene sentido? No, no lo tiene, pero tampoco importa si lo tiene o no, porque de todas formas no puedo dejar de hacerlo.
Lo raro ha venido justo después de esa improvisada confesión, porque la idea de que a alguien le parezca tan terrible parece validar mis ocasionales pensamientos de que esto es verdaderamente malo e indeseable, y al mismo tiempo lo convierte en un castigo mucho más fuerte. Y eso tiene un inesperado atractivo, realmente causa miedo.
Comentarios
Publicar un comentario