No quiero comer nada, lo quiero comer todo
A veces simplemente tengo ganas de comer lo que sea, no es porque tenga hambre o porque se me haya antojado nada en particular, tan sólo quiero comer cualquier cosa.
Desde que comenzó mi época de restricción comencé a desarrollar hábitos alimenticios un tanto extraños, como nunca querer servirme nada en un plato, comer todo arrancándole pequeños pedazos con los dedos en lugar de usando cubiertos y comer sólo un pedazo de cada cosa, comer cosas que no combinan con las otras, ¿me estoy explicando lo suficientemente bien? Supongo que esos fueron hábitos que desarrollé en parte gracias a la necesidad de comer rápido para vomitar antes de que llegara mi familia y en parte por las ansias por comer aunque sea un pequeño pedazo de lo que sea mientras estoy a dieta.
Yo en realidad no tendría ningún problema no comiendo en varios días, pero no me quiero arriesgar a parecer sospechosa y que la gente piense que tengo algún problema alimenticio y a menudo le doy pequeñas mordidas a lo que sea que me ofrezcan, pero pasa que una vez habiéndolo probado la tentación por comerlo todo aumenta muchísimo, y así, a pedazos, acabo comiendo mucho.
Para resumirlo, lo que ocurre es que no puedo comer con normalidad, como la gente común lo hace. Hay dos opciones:
- Como mucho
- No como nada
Mis opciones para bajar de peso son o ayunar por días o comer normalmente pero vomitarlo todo. Yo prefiero por mucho la primera, porque vomitar es tan traumático que me dan ganas de no comer nada con tal de no tener que hacerlo. El problema es que no siempre puedo vomitar y tampoco puedo ayunar por culpa de mi familia. Espera, supongo que el problema real es el hecho de que quiera vomitar y ayunar en primer lugar. Pero hoy no vine a hablar de que tengo un problema, sino de los problemas derivados de mi problema.
Tengo muchas ganas de probar mis límites, quiero ayunar por varios días, quiero sentirme vacía y limpia. No hay manera de describir lo limpia que me siento cuando estoy ayunando. Decirlo suena enfermo, pero nada me hace sentir más limpia que la certeza de que lo he vomitado todo o los rugidos de mi estómago en la noche. "Lo estás haciendo bien" me susurra una voz. Aunque otra parte de mí tenga ganas de morir.
¿Por qué me quejo tanto? No es para tanto, estoy exagerando, ayunar y vomitar no es tan difícil.
Dime, ¿es cierto que esa no soy yo? ¿es verdad eso de que quien se alegra cuando estoy sufriendo no soy realmente yo? Porque a menudo pienso que la intrusa es quien se queja y me invita a comerme toda la cocina. Pero ya sabes, en realidad yo pienso que soy ambas, porque siempre he sido muy indecisa y dividida, nunca me pongo de acuerdo conmigo misma, es simplemente quien soy.
Entonces, si no es tan difícil, ¿por qué siempre fallo en ello? ¿por qué estoy de nuevo en mi peso inicial? ¿por qué me veía tan gorda en las fotos que tomé ayer? ¿por qué comí más que todos hoy?
Comentarios
Publicar un comentario