Descanso
La semana siguiente al cumpleaños de mi hermana me di el lujo de comer tanto como quería, solo vomité una vez en dos semanas. Pero por supuesto, cuando noté la cantidad de peso que había ganado en tan poco tiempo sentí la necesidad de hacer algo al respecto.
De nuevo estoy fingiendo que como mi desayuno, pero solo le arranco pedazos al pan y el resto se lo doy a mi gatito a través de la ventana cuando llego a mi casa. A veces se me olvida y lo dejo demasiado tiempo en mi mochila, así que comienza a pudrirse y comienza a llenarse de hormigas.
Mi bote de basura apesta mucho porque no lavé bien los restos de vómito de hace mes y medio, pero no importa, puedo atribuírselo a una fruta podrida que tiré hace unas semanas. Nadie se preocupa por el bote de basura de todas formas, o al menos eso espero.
El 14 de abril volví a vomitar, lo hice en la noche, más o menos a las 11 pm, cuando todos dormían. Le arranqué unos pedazos al pan, o al menos ese era mi plan, porque acabé comiendo bastante, así que tuve que vomitarlo. Al tratarse de pan me temía que hiciera mucho ruido al vomitarlo, pero salió fácil y silenciosamente, lo limpié rápido y todo ocurrió tan limpiamente como una sesión de purga puede ocurrir.
Creo que me estoy volviendo buena en esto, tanto que en ocasiones pienso que vomitar es simplemente demasiado fácil, ¿por qué no lo hago más seguido?
Es fácil, pero no me gusta hacerlo porque me da algo de asco.
Cuando era pequeña me daban ganas de vomitar simplemente imaginando el vómito, era la cúspide de la asquerosidad, de ninguna manera lo haría voluntariamente, odiaba vomitar. No es que ahora no lo odie, de hecho lo detesto, pero es simplemente maravilloso. ¿Poder comer lo que quiera sin que me haga engordar? Es demasiado bueno como para ser verdad. Sí, demasiado bueno para ser verdad, porque no es verdad, vomitar no evita que engorde. No entiendo muy bien el funcionamiento de esto, pero supongo que en realidad no es un método que sirva para perder peso, y eso lo sé bastante bien.
Es por eso que no creo que vomito para bajar de peso o para no subir, simplemente lo hago porque no puedo soportar la idea de haber comido tanto y en el momento parece que vomitar es realmente lo único que puedo hacer para repararlo. Si pudiera ponerlo en palabras, diría que es una especie de castigo, un castigo por no saber controlarme.
De nuevo estoy fingiendo que como mi desayuno, pero solo le arranco pedazos al pan y el resto se lo doy a mi gatito a través de la ventana cuando llego a mi casa. A veces se me olvida y lo dejo demasiado tiempo en mi mochila, así que comienza a pudrirse y comienza a llenarse de hormigas.
Mi bote de basura apesta mucho porque no lavé bien los restos de vómito de hace mes y medio, pero no importa, puedo atribuírselo a una fruta podrida que tiré hace unas semanas. Nadie se preocupa por el bote de basura de todas formas, o al menos eso espero.
El 14 de abril volví a vomitar, lo hice en la noche, más o menos a las 11 pm, cuando todos dormían. Le arranqué unos pedazos al pan, o al menos ese era mi plan, porque acabé comiendo bastante, así que tuve que vomitarlo. Al tratarse de pan me temía que hiciera mucho ruido al vomitarlo, pero salió fácil y silenciosamente, lo limpié rápido y todo ocurrió tan limpiamente como una sesión de purga puede ocurrir.
Creo que me estoy volviendo buena en esto, tanto que en ocasiones pienso que vomitar es simplemente demasiado fácil, ¿por qué no lo hago más seguido?
Es fácil, pero no me gusta hacerlo porque me da algo de asco.
Cuando era pequeña me daban ganas de vomitar simplemente imaginando el vómito, era la cúspide de la asquerosidad, de ninguna manera lo haría voluntariamente, odiaba vomitar. No es que ahora no lo odie, de hecho lo detesto, pero es simplemente maravilloso. ¿Poder comer lo que quiera sin que me haga engordar? Es demasiado bueno como para ser verdad. Sí, demasiado bueno para ser verdad, porque no es verdad, vomitar no evita que engorde. No entiendo muy bien el funcionamiento de esto, pero supongo que en realidad no es un método que sirva para perder peso, y eso lo sé bastante bien.
Es por eso que no creo que vomito para bajar de peso o para no subir, simplemente lo hago porque no puedo soportar la idea de haber comido tanto y en el momento parece que vomitar es realmente lo único que puedo hacer para repararlo. Si pudiera ponerlo en palabras, diría que es una especie de castigo, un castigo por no saber controlarme.
Comentarios
Publicar un comentario