Algo de historia y planes

La primera vez que vomité fue hace relativamente poco, de hecho, me sorprendo mucho cuando caigo en la cuenta de que todo ha pasado en tan poco tiempo, porque para mí todo ha sido un proceso lento. No sé cómo describir la forma en la que ha pasado el tiempo para mí, se siente al mismo tiempo como si estuviese dormida todo el tiempo y como si no pudiese estar más despierta.
Mi época restrictiva comenzó más o menos a mitad del 2017, pero creo que se puso realmente serio hasta noviembre, cuando comencé a comer sólo 600kcal al día.
Para enero ya había bajado 7 kilos, de los cuales subí 4 desde marzo. Mi peso está fluctuando muy rápido, y no tengo la clásica "ventaja" de los desordenes alimenticios, la cual es la pérdida de peso notoria. A mediados del 2017 estaba más gorda que nunca, pesaba 54kg, y para noviembre ya pesaba 52kg. Entre noviembre y la mitad de enero bajé de 52kg a 47kg.
Sobre cómo ocurrió la transición de restricción a purga, tengo mi propia hipótesis. Lo que ocurrió fue que en enero regresé a la escuela y mi madre comenzó a controlar mucho más mi alimentación, porque comenzó a hacerme el desayuno. De hecho, me hacía varios desayunos, y como estudio en el mismo salón que mi hermana no tenía manera de deshacerme de ellos. Tener que comer todo eso me estresaba muchísimo, porque además notaba que estaba subiendo de peso rápidamente, así que cada vez que comía sentía la necesidad de deshacerme de ello, pero no sabía cómo.
A pesar de todo, yo seguía intentando hacer dieta e incluso me proponía intentar tirar mi comida en algún lado y de alguna forma. Veía videos de comida todo el tiempo, escribía lo que quería comer casi a diario y en general, creo que no paraba de tentarme a mí misma.
Finalmente me decidí a intentar comenzar a vomitar. Inicialmente planeaba hacerlo solo cuando no soportara el hambre y quisiera ceder ante alguno de mis mil antojos, pero no sabía cuán adictivo era. De cualquier forma, el 15 de febrero del 2018 fue la primera vez que vomité, con mucha dificultad y muy poco. Era mala en eso, no sabía vomitar, y tampoco tenía forma de aprender. ¿Cómo puede uno aprender a vomitar? Es el tipo de cosa que el cuerpo se rehúsa a hacerse a sí mismo, como cuando intentas golpearte a propósito pero nunca logras golpearte tan fuerte como puedes.
Creo que la confianza que me dio la posibilidad de vomitar fue lo que hizo que le tuviera menos miedo a la comida, y comencé a comer más, aunque no siempre lo vomitaba, y es por eso que subí de peso de nuevo.
Ahora mismo estoy de nuevo en una dieta bastante restrictiva, aunque quizás no tan extrema como la que tenía en noviembre, la diferencia es que a pesar de que no restrinjo tanto, esta vez estoy vomitando también. Quizás llegue a las 800kcal diarias, pero vomito al menos unas 200. Dicho así suena terrible, pero por la tranquilidad que me da saber que me he deshecho de ello no llega a parecerme malo, sin importar lo desagradable que sea el proceso.
Mayo llegará en unos cuantos días, y junto con él llegará ese periodo de tiempo en el que la gente comienza a ponerse a dieta para lucir bien en el verano. Así que la dieta parecerá razonable muy pronto, y no tendré que sufrir con fiestas que giran en torno a la comida, como Navidad, Año Nuevo, Día de Reyes o San Valentín, que tantos dolores de cabeza me causaron en su tiempo. Planeo continuar con esta dieta, si es que puede llamarse de esa forma, hasta que mi cuerpo me lo permita. Si noto que algo terrible le está pasando a mi cuerpo, pararé, y aunque no confío al cien por ciento en mi voluntad, tampoco es que pueda negarme a hacer lo que yo misma me ordeno.
Mi meta de peso esta vez es de 43kg, tan solo cuatro kilogramos menos que mi peso más bajo. Espero realmente que en ese peso ya pueda comenzar a ver algún cambio, porque yo nunca sentí que fuera delgada, ni siquiera habiendo llegado a mi meta en enero.

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