Ciempiés en la pileta
De nuevo ocurrió de noche, terminé de cenar y lo vomité antes de meterme a bañar. Limpié todo en el inodoro sin mucho problema, echando los acostumbrados litros de perfume y shampoo. Pero aún quedaban algunos restos de comida en el agua porque sólo había soltado la llave una vez, para no parecer sospechosa. Ya me estaba bañando, pero cuando miré hacía abajo había a pocos centímetros de mi pie un ciempiés casi tan grande como el que había visto hacía unos días en el retrete. Igualmente, quería gritar y salir corriendo, pero no podía porque aún no había terminado de limpiar la evidencia. Esta vez ni siquiera estaba el jalador en el baño, así que tuve que salir a buscarlo, sin perder de vista al ciempiés que se retorcía en la pileta. Era muy rápido, pero después de que lo golpeé por primera vez se le hizo complicado moverse. Lo golpeé con todas mis fuerzas, mi plan era partirlo a la mitad de un solo golpe para no tener que verlo retorcerse más, porque es lo que más pánico me da de los insectos, lo rápido que se mueven siempre. Pero el jalador era muy suave y tuve que golpearlo con fuerza varias veces antes de estar segura de que lo había matado.
Lo hice caer por la coladera, terminé de bañarme y terminé de limpiar el baño.
De nuevo, el baño se veía normal.
Lo hice caer por la coladera, terminé de bañarme y terminé de limpiar el baño.
De nuevo, el baño se veía normal.
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