Ciempiés en el inodoro

De nuevo era de noche y había comido de más, era aún hora de la cena y en la cocina aún estaban pasando algunas personas. Dije que iría a bañarme, y era cierto, pero antes de bañarme iba a vomitar. Vomité tan silenciosamente como pude muchísimo pan, galletas y cereal que había comido (a trozos, como suelo hacerlo) y solté la llave por primera vez (a veces necesito hasta cuatro para deshacerme de toda la evidencia). Me fui a lavar las manos y los ojos para estar en condiciones de comenzar a limpiar cualquier rastro de vómito que pudiera haber dejado, pero cuando me volteé vi que del borde del inodoro salía un ciempiés negro con rojo enorme, de los más grandes que he visto y comenzaba a moverse alrededor del inodoro, tratando de salir, pero no podía. Yo le tengo pánico a los insectos y cuando los veo suelo gritar tanto que asusto a mi familia para que vayan a matarlos por mí, porque les tengo tanto miedo que ni siquiera puedo acercarme a ellos para matarlos. Cuando lo vi me paralicé, agarré un jalador para defenderme si lograba salir, porque era increíblemente rápido y lo miré fijamente sin moverme por unos 10 segundos. Me había quitado la ropa antes de vomitar para evitar que agarrara el olor, el inodoro aún tenía algo de vómito y el baño seguía apestando, por ningún motivo iba a llamar a alguien para que me ayudara. Agarré más valor del que imaginaba tener y me acerqué a jalar la llave de agua para que se fuera por el retrete. Sé que parece una acción muy sencilla, pero me tuve que enfrentar a una fobia que he tenido prácticamente desde que existo. Una vez que se fue estuve mirando por un rato el inodoro, pensando que quizás volvería. Cuando pensé que era seguro me acerqué y comencé a limpiarlo con el cepillo como ya es costumbre, le eché cloro, todo tipo de jabón, shampoo y todos los perfumes que encontré.
Cuando terminé de bañarme, no quedaba rastro de lo que había pasado.

Aún seguía asustada y muy traumatizada por lo que acababa de pasar, de por sí me siento en un estado de alteración muy raro cuando termino ese horrendo ritual, y ello sumado al incidente del ciempiés me había dejado bastante mal. Pero no podía decírselo a nadie de la familia.
Se lo dije a la única amiga que tengo, omitiendo, obviamente, la parte del vómito. Decirlo medio en broma lo hizo ver como algo más agridulce.

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