Sobre qué es lo que quiero, eso es un poco difícil de decir. Es muy simple, quiero una casa donde pueda vivir sola y tranquila.
Me gusta la ropa bonita, cualquier cosa que tenga una pantalla, las cosas de papelería y cualquier cosa que permita almacenar decentemente esas cosas. Me gusta la idea de tener un espacio pequeño y prácticamente vacío, que todo o casi todo esté más o menos fuera de la vista. Quiero que sea blanco con pequeños toques de color y algunos recuerdos de mi vida pasada. Una vez escuché que tener muchas cosas de alguna forma pone una carga sobre ti, porque siempre estás preocupándote de lo que pueda pasar con esas cosas, y si las perdieras sería tan devastador como perder a una persona. A mí, que no me gusta preocuparme de nada, definitivamente me interesa no tener nada que perder. Al mismo tiempo, no tener nada que perder sigue siendo esencialmente no tener nada. Creo que debería entonces delimitarlo un poco y decir que solo quisiera no tener nada que no sea fácilmente reemplazable. Esto parece cierto para muchos aspectos de mi vida. Siempre me gusta que las cosas se puedan reparar, pocas cosas hay más desesperantes que algo irreparable.
Soy muy perezosa y tengo una odiosa tendencia a hacer un desastre en cualquier espacio que ocupe. Es por eso que me interesa que el espacio en el que viva sea pequeño, no quiero tener mucho que arreglar. Toda mi vida he priorizado la cantidad por encima de la calidad, más que nada porque siempre he estado económicamente muy limitada y mi familia en verdad no puede detenerse a preocuparse porque las cosas sean buenas, lo importante siempre ha sido tenerlas. Eso no quiere decir que yo aspire a mantener esa forma de vida.
Mi camino hacia la independencia está plagado de promesas sobre cambios, pero algunas cosas quizás están demasiado arraigadas, así que será un poco difícil.
Quiero tener pocas cosas buenas sin las que no puedo vivir pero que puedo conseguir de nuevo si llegase a perderlas.
Sobre si soy capaz de aspirar a más, eso está fuera de la discusión. Incluso si pudiera, esto es lo que quiero, así que ese "más" realmente no existe.
Huyo de los conflictos y de las preocupaciones como si ese fuera mi trabajo. Valoro la tranquilidad más que a nada en este mundo, la única razón por la cual parece importarme tanto el dinero es porque sé que con ello puedo comprar mi tranquilidad.
Y hablando de tranquilidad, ese estado de alarma que a veces no parece tener una razón de existir ciertamente perturba este sueño de vida, así que si debo pagar por algo debería pagar primero que nada por hacer que se vaya. Por más que me digan que hay manera de hacer algo por mí, como persona, yo sigo pensando que estoy mucho más allá de la reparación, por eso pienso que soy desesperante. ¿Es verdad que algunas palabras pueden ser de ayuda? Escribo mucho y no repara nada, no creo en las palabras. ¿Y qué hay acerca de las pastillas? Para mí no deja de parecer un arma de doble filo. En algún momento estuvieron cerca de matarme, así que para siempre las veré con resentimiento, no puedo confiar en algo así. También, no me gusta confiarle mi vida a algo que puedo perder tan fácilmente.
Ambas opciones de reparación son muy costosas, y también son cuestionables, ninguna me convence. Una de mis reglas implícitas es intentar todo aunque no haya garantía de su éxito, no me doy por vencida con facilidad y siempre intentaré hacer todo lo que sea posible aunque no crea del todo en los resultados, no me gusta dejar pasar nada, así que seguiré poniendo a prueba la creencia de que soy imposible de arreglar. Como sigo teniendo un par de valores, usualmente solo experimento conmigo misma, aunque he cometido errores involucrando a otras personas. Al menos he aprendido mi lección.
La vida entera parece estar regida por reglas muy económicas, lleno de inversiones, especulaciones, ganancias y pérdidas. Yo, por supuesto, veo todo de esta forma económica. Pienso mis opciones, lo que me costará cada una y lo que recibiré a cambio. Si no sale a cuenta, entonces no lo haré. Es por eso que me molesta bastante cuando lo que recibo a cambio no parece alinearse con el valor de lo que he dado. Pero no puedo dejar de verlo como una pieza extra de información sobre el mundo, después de todo no me gusta desperdiciar nada. Aunque todo esto suene ambicioso, la verdad es que me refiero a la inversión de esfuerzo y estrés que puede comprarme paz y momentos de alegría. Voy por el mundo comprando alegría porque sigo aspirando a falsificar una vida feliz, ya que por mí misma soy incapaz de ver las cosas con la simpleza suficiente para decir que es algo bueno estar vivo.
No desprecio la vida porque mi perspectiva humana sobre cuán buena o mala pueda ser es demasiado subjetiva. Objetivamente podría decirse que la vida humana es bastante impresionante, si es que ese adjetivo puede considerarse imparcial. Esta tendencia a ver las cosas como si yo no formara parte de ellas a menudo me lleva a perder un poco de vista la Tierra, para un ser humano no es una buena idea no prestar atención a su propia vida. Pero en realidad, esta vida mía parece de alguna forma tan simple e irreparable que prestarme atención se vuelve aburrido y trae malos sentimientos.
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