Pensamientos

Ah, soy tan estúpida.
Arriesgando todo sin ningún motivo, poniéndome a mí misma como una especie de objeto curioso.
No soy débil, si acaso soy en realidad más fuerte emocionalmente que muchas personas. No en el sentido de que sea difícil provocarme, sino más bien que nunca ha pasado nada de lo que no pueda reponerme.
Mi auto entrenamiento siempre ha estado orientado a hacer de mí una persona muy dura e imperturbable, y desgraciadamente eso parece estar muy lejos de quien soy en realidad, pero aun así sigo pensando que podría ser mucho peor.
No guardo rencores hacia nadie, podría dejar pasar casi cualquier cosa, jamás me vengaría de nadie y jamás le haría daño intencionalmente a nadie. No soy una buena persona, tan solo me he distanciado tanto de la realidad con el paso de los años que la mayor parte del tiempo no me siento capaz de sentir el deseo de hacer algo, y si de hacer algo se trata, seguramente no gastaría mi energía en las personas. 
Este mundo que no parece hecho para mí es maravilloso, y no hay manera de que lo odie. No puedo odiar nada, no sinceramente. Y sin embargo, qué difícil es ahora no sentir. Tantos años de calma forzada pueden haber rendido algunos frutos, pero no soy capaz de eliminar esa pizca de veneno que parece tan natural y tan humana, pero que no deja de ser muy molesta. Muchos sentimientos no se pueden articular con palabras, sobre todo ahora que he estado privada de ellos por tanto tiempo, no hay manera de medir su intensidad. Bloquean cualquier intento de racionalidad y hacen que hablar o escribir sea bastante difícil, como si aterrizar las ideas fuera imposible. En verdad me siento envenenada, si no molesta. Y ha surgido el impulso de hacer algo, de al menos dedicarle algunas palabras serias a alguien. Quizás he dejado que se vea una parte de mí de la que no estoy muy contenta y en cierta forma esta ira inevitablemente se redirigirá hacia mí, porque yo también soy culpable. Culpable de muchas cosas. 
Si yo soy todo lo que tengo, lo único seguro y que no se perderá nunca, he pensado que tengo derecho a hacer conmigo lo que yo quiera, sea racional o no, así tenga el potencial de mantener mi cuerpo en buen estado o no. No le he hecho daño a nadie, si yo no cuento como alguien. No me meto con nadie, difícilmente alguien sienta que mi vida está de alguna forma relacionada con la suya. Las relaciones son complicadas, sin importar de qué tipo sean, sigue siendo agotador. Mis esfuerzos en la vida no congenian con los requerimientos del mundo, no se puede escapar del mundo y tampoco se puede escapar de uno mismo. Así que, si hay algo que deseo, sería más bien que mi indiferencia fuera recíproca, que no estuviera atada a mi humanidad de esta forma, para siempre conservando la misma naturaleza. 
Todas las reflexiones conducen invariablemente hacia una misma conclusión, pero soy por naturaleza obstinada e insistente. Lucho contra algo que tiene el potencial de salvarme, contra el más básico de los instintos y contra lo que considero mi mayor defecto, que después de todo parecen estar conectados. Este mundo es mío, lo es porque si yo me fuera, el mundo también lo haría. 
No es posible hablar directamente sobre un millón de cosas, cuando se trata de sentimientos y pensamientos irracionales, revelarlos te vuelve incluso más vulnerable y te ata a ellos aunque intentes eliminarlos. Lo que no se dice desaparece o de alguna manera nunca llega a existir para los demás. Los demás existen también, es difícil de asimilarlo. Aunque una sola conciencia ya es un reto, uno vive rodeado de muchas personas y sin importar cuánta confianza se esté dispuesto a dar, hay una infinidad de cosas que al ser compartidas habrán sido traídas al mundo y ahora tendrán el potencial de dañarte desde el exterior. No puede ser evadido, lo que ha sido dicho no desaparecerá. 
Perdonar consiste en fingir que algo nunca pasó, pero como lo que se ha dicho forma parte de la realidad, no hay manera de que yo pueda ignorar. No miento ni siquiera cuando es necesario, y como para mí soy muy importante tampoco estoy dispuesta a mentirme a mí misma. Lo más cercano a no hacer nada es ignorar, y yo quisiera no hacer nada aunque tengo ganas de hacer algo. Así que mi solución, como no puedo perdonar, será simplemente ignorar. 
Sus emociones me traen sin cuidado, pueden lidiar con ellas por sí mismos, no me considero responsable de lo que sienten. Administrar su propio mundo no está en mis manos.
Hablar con coherencia es muy difícil, pero se tiene que hacer el intento de dominarse, así este intento acabe luciendo tan desastroso. Al menos acabará habiendo una prueba de que lo he intentado. 

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