Afuera hay sol

Hoy me "escapé" un poco al centro. No creo que se le pueda considerar una escapada real porque después de todo sólo fui después de que terminaran las clases, habiendo presentando un examen de matemáticas casi perfecto, así que no debería sentir remordimiento. Lo único que hice "mal" fue mentirle a mi madre sobre mi hora de salida, pero es algo que por desgracia me han obligado a hacer.
En cualquier caso, la verdad es que quería ir a ver a Yasir a su trabajo, le llamé para saber si estaba ahí pero no me contestó, así que seguí su consejo de tomar algunos riesgos y decidí ir a ver si estaba ahí. Al final resultó no estar, y curiosamente no me molestó tanto como lo hubiera hecho antes. Eso se debe a que disfruté mucho el trayecto.
Muchas personas van a ese sitio saliendo de la escuela, es un punto de reunión bastante agradable para mí. Cuando los veo irse normalmente no tengo pensamientos, siempre estoy ansiosa por llegar a mi casa porque sólo podré comer al llegar, y esa suele ser mi primera comida del día, así que es normal que tenga mucha hambre. Es difícil prestar atención a los demás cuando no has comido en 18 horas.
Pero hoy fui yo una de esas personas que se fueron al centro después de salir de la escuela, y se sintió muy bien.
Salir de esa forma me hace sentir que las cosas son posibles, casi me siento como si de verdad mi vida no estuviera para nada acabada. Es una pena que todo eso tenga que ocurrir en las sombras, y que lo común sea permanecer eternamente encerrada.
Cuando salgo con mis padres ellos siempre se quejan. Se quejan de la gasolina, de que la caminata es cansada para ellos, de que no han dormido bien, a mi madre siempre le duele algo, mi padre siempre tiene sueño y prisa. Todo es imposible y descabellado, hasta las cosas que a las personas normales les parecen algo simple, como ir al supermercado, es para ellos algo imposible.
Nunca me dejarían ir al centro después de la escuela, si mi madre me dejara ir solo sería para luego señalarme todas las cosas que salieron mal durante y gracias al viaje, odiaría automáticamente a mis acompañantes y se quejaría de que me quiero deshacer de ella.
Ciertamente quiero estar muy lejos de ella.
La idea de que allá afuera hay tantas posibilidades y cosas nuevas me ilusiona y me desespera hasta las lágrimas al mismo tiempo. Siento mi juventud desperdiciada, me siento tan oscura en un mundo que es en realidad tan luminoso. A veces se me olvida que allá afuera sigue habiendo un sol, que las demás personas también tienen mentes, y se mueven cuando no las miro, y estar con ellos puede ser muy divertido. Me han hecho olvidarme de eso.

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